DERMATITIS-ATÓPICA

Tres cosas que debes saber sobre la piel atópica

1- La piel atópica es una enfermedad alérgica

¿Lo sabías? la piel atópica es una enfermedad inmunológica que produce inflamación en la piel. Es además muy frecuente: se calcula que la padecen 2 de cada 10 niños. ¿Cuántos hay en la clase de
tu hijo?

Cuando se manifiesta, nos encontramos con una piel muy trastornada en la que la función de barrera con el exterior no funciona como tal, y por lo tanto se altera el sistema inmunitario de las defensas de la piel y la flora microbiana normal se desequilibra.

El resultado es una piel seca que pica mucho e incluso duele, se enrojece y tiene ampollas y grietas.

Y no solo es la piel: afecta a la calidad de vida de las personas que la padecen, disminuye el rendimiento escolar y afecta a la salud mental del niño atópico.

Además de aumentar seis veces el riesgo de tener alergia alimentaria, puede conducir a otras enfermedades alérgicas, como asma alérgica o esofagitis eosinofílica

2- ¿Sirven para algo los probióticos en la dermatitis atópica?

Si hay evidencia que la flora intestinal sea importante en el desarrollo de enfermedades alérgicas ¿Por qué no tratar las alergias de la piel con alimentos con probióticos?

Los probióticos son bacterias vivas que se añaden a los alimentos y pueden tener un efecto beneficioso en la salud. Son por ejemplo los yogures con las bacterias lactobacilos o bifidobacterias.

Atención, estos no se deben confundir con los prebióticos, que son sustancias de la dieta que sirven para nutrir la flora intestinal (por ejemplo los hidratos de carbono no digeribles que están de forma natural en los vegetales).

Desgraciadamente no hay gran evidencia científica que demuestre que los probióticos sean útil el tratamiento de la dermatitis atópica: no parecen mejorar los síntomas ni la calidad de vida de los atópicos.

Si tú o algún familiar padecéis de dermatitis atópica, siempre es útil acudir a consulta para revisar los nuevos tratamientos existentes y las normas de cuidado de piel que se deben hacer.

3- La dermatitis atópica afecta el sueño

Más de la mitad de los niños y adultos con dermatitis atópica padecen de problemas de sueño a causa de su dermatitis atópica. Pero no parece que se tenga en cuenta, aún a sabiendas de que altera la vida escolar, el rendimiento laboral, el estado de ánimo y las relaciones interpersonales.

Más aún, un mal dormir puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y psiquiátricas. Los niños con piel atópica/dermatitis atópica tienen dificultad para caer dormidos, pueden tener despertares nocturnos largos y frecuentes y además estarán dormidos durante el día.

Presta atención a todo esto, ya que es peor si la dermatitis está descontrolada y en brote. El impacto de la alteración del sueño sobre la calidad de vida en el atópico es impresionante: disminuye la felicidad, produce hiperactividad/falta de atención, altera el comportamiento, las emociones y produce retraso en el crecimiento.

Y no solo del paciente, sino también de sus familiares: a más del 60% de los padres y hermanos se les altera hasta 2.5 horas de sueño por noche. La consecuencia es tener conflictos en la familia, estar insatisfechos por la paternidad y terminar exhaustos.

El mecanismo de la modificación del sueño es triple: el propio stress de tener la enfermedad produce insomnio. Al estar en cama despierto es habitual rumiar y preocuparse por la enfermedad. Y estos patrones de comportamientos aprendidos se pueden mantener incluso cuando la piel está ya sana.
En segundo lugar está ciclo picor-rascado: el picor nocturno lleva al rascado y el rascado produce despertares y fragmentación del sueño. El daño en la piel produce liberación de productos que producen aún más picor y mayor alteración del sueño.

Y el tercer mecanismo es que solo 1 de cada 5 pacientes con dermatitis atópica tienen un patrón de producción normal de melatonina. Esta alteración en el ritmo de producción lleva a alterar los patrones
circadianos y disminuir la calidad del sueño.3

Para más información, diagnóstico y consulta de dudas en general, no dudes en pedir cita con tu alergólogo de confianza. Puedes hacerlo aquí.

Bacterias intestinales

Las bacterias intestinales le hablan (y ayudan) a tu cerebro

Hoy te traemos una cuestión fascinante: la explicación del proceso por el cual las bacterias intestinales se comunican con tu cerebro.

¿Qué es la microbiota?

La microbiota es el conjunto de microorganismos residentes en nuestro cuerpo. Antes se calculaba que había 10 bacterias por cada célula humana, pero más recientemente se ha bajado hasta una cifra cercana a 3,8 bacterias por cada 3 células.

Lo cierto es que el 70% de esas bacterias ya se instalaron en nuestros intestinos mientras vivíamos en el útero materno. Posteriormente, durante los primeros años de vida, el sistema inmunitario y la microbiota intestinal se irán desarrollando de forma paralela.

Al consolidarse la alimentación sólida del niño en crecimiento se implanta la microbiota para el resto de la vida. Sin embargo todo puede cambiar y evolucionar… y la microbiota no es una excepción.

Disbiosis

La edad, la dieta, el tabaco, el estilo de vida y las modificaciones ambientales pueden modificar esta población bacteriana. Eso es positivo: cuanto más diversas sean nuestras bacterias, tanto más sanas se les considera.

La disbiosis es la situación donde se altera la composición de la población de nuestras okupas bacterianas. Y este cambio no solo está implicado en el origen de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y gastrointestinales. También la disbiosis puede aumentar el riesgo de alergias como el asma, la rinitis, la dermatitis atópica o la alergia a alimentos.

Las bacterias del intestino hacen mucho más que digerir los alimentos.

Recientemente se ha conocido que las bacterias intestinales se comunican con otros órganos
distantes del cuerpo. Esto es lo que se conoce como el eje pulmón-intestino o el eje piel-intestino

Más aún, los intestinos pueden comunicarse con el sistema inmunitario, pudiendo modificarlo. Lo hacen a través de las fibras alimentarias presentes en frutas, verduras y legumbres (muy conocidas por su capacidad de aliviar el estreñimiento).

El proceso es el siguiente: cuando las bacterias del intestino fermentan las fibras dietéticas se producen ácidos grasos de cadena corta como el ácido acético. En experimentos con ratones se ha observado que este ácido acético previene la infección por virus respiratorio sincitial, virus responsable de infecciones respiratorias muy comunes en niños pequeños.

Otro órgano, la piel, también está colonizada por bacterias: hay residentes censados
permanentemente que suelen vivir en la dermis o capas más profundas de la piel. También hay visitantes ocasionales, frecuentemente localizados en la epidermis o parte más externa de la piel. En total se han contabilizado aproximadamente 10 millones de bacterias en cada centímetro de piel.

Y lo más sorprendente es que hablamos de más de 1.000 especies diferentes. Todo una gran fauna variada y diversa en nuestra piel. Esa extremadamente compleja fauna bacteriana ha llegado allí en el nacimiento, variando según el tipo de parto.

Los niños nacidos vía vaginal están colonizados por microbiota proveniente de la vagina materna. Y los que asoman al mundo por cesárea obtienen la microbiota de la piel de la madre… ¡y de los profesionales de la salud que lo atendieron en el parto!

Aunque no está claro cómo se comunican entre sí las bacterias de la piel y el huésped, se conoce que la disbiosis o alteración de estas bacterias se asocia a enfermedades inflamatorias crónicas como la dermatitis atópica y la psoriasis. Y las acinetobacterias parecen desempeñar un papel protector contra la sensibilización alérgica.

La conexión con el cerebro

Muy interesante es el eje intestino- cerebro: sabemos que estos dos órganos están conectados mediante el nervio vago. En el sistema nervioso hay compuestos químicos conocidos como neurotransmisores, como la dopamina o serotonina.

Actualmente se conoce que los metabolitos o sustancias producidas durante las reacciones químicas bacterianas pueden actuar como neurotrasmisores. Así, nos encontramos con que serían capaces de trasmitir información entre las neuronas y otros órganos como músculos o glándulas. De esta manera el intestino y por lo tanto la flora bacteriana intestinal está relacionado con algunas enfermedades del sistema nervioso como el
autismo, la,ansiedad o la depresión

Fuente: Microbiome and Allergy: New Insights and Perspectives Zubeldia-Varela E et al. J Investig
Allergol Clin Immunol 2022; Vol. 32(5): 327-344.

prevenir alergias alimentarias

¿Qué funciona y qué no para prevenir alergias alimentarias?

Las alergias son una de las enfermedades crónicas más comunes en los niños. Y la frecuencia con la que se observan está aumentando: se estima que uno de cada cinco niños desarrollará una alergia a la edad de tres años. Es importante que las futuras madres sean conscientes de lo que funciona (y lo que no) para prevenir alergias alimentarias a sus hijos.

¿Hay algo que yo pueda hacer como madre para prevenir el riesgo de alergias alimentarias en mi hijo?

La Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) reunió a un grupo de expertos en alergias alimentarias de 11 países todo el mundo para que desarrollaran consejos a estas madres preocupadas por prevenir el desarrollo de alergias en sus hijos. A continuación, algunas conclusiones relevantes y recomendaciones que de allí surgieron.

¿Tiene mi hijo más riesgo que otros niños?

La respuestas es que afirmativa: algunos niños tienen mayor riesgo de desarrollar una alergia alimentaria que otros. Es el caso de niños cuyos familiares inmediatos tienen historia previa de alergia, dermatitis atópica, asma o rinitis alérgica.

Por lo tanto, bajo esa consideración previa, es interesante tener en cuenta los consejos de los expertos. Agrupados en base a las preguntas que se hace la población, aquí van dichas recomendaciones:

  1. ¿Es mejor evitar ciertos alimentos durante el embarazo para prevenir que mi hijo sufra
    alergia?

    Los estudios más frecuentemente realizados para prevenir el desarrollo de las alergias
    alimentarias están hechos con evitación del huevo y la leche en las madres. Y la mayoría de
    estudios
    concluyen que no se obtienen grandes resultados en la prevención de alergias en los
    hijos al evitar esos alimentos, tanto durante el embarazo, lactancia o en la infancia.
    De hecho puede ser mayor el daño que el beneficio: se reducen nutrientes vitales y fibras,
    afectando tanto a la madre como al hijo.
  2. ¿Es mejor alimentarle con el pecho? ¿Le puedo pasar las alergias a mi hijo?
    Para prevenir las alergias no hay evidencia científica a favor o en contra de la lactancia
    materna. No obstante, aunque no se sepa si previene o no las alergias alimentarias, la alimentación del bebé a través de la leche materna cumple con los requisitos nutricionales de los niños hasta
    los 6 meses de edad y es recomendado por la Organización mundial de la salud.

  3. ¿Cómo debería introducir el huevo en la dieta de mi hijo: cocinado, crudo o ninguno de los
    dos?

    La alimentación complementaria se inicia cuando la alimentación materna o con fórmulas no es
    suficiente para el niño. Se introducen alimentos o líquidos suplementarios y se debe iniciar a
    partir de los 6 meses de edad, según recomienda la Organización mundial de la salud (OMS).
    En el caso del huevo, se recomienda añadir huevo de gallina bien cocinado (pero no crudo,
    pasteurizado o poco cocinado) en la dieta del infante como parte de su alimentación
    complementaria. Con esta medida probablemente pueda prevenir la alergia al huevo en los infantes. Notese que se dice “probablemente”, ya que la evidencia científica es moderada. La recomendación práctica de la Academia Europea de Alergia es introducir aproximadamente medio huevo pequeño bien cocinado dos veces por semana en la alimentación complementaria desde los 4 meses (tal como indica la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) a los a 6 meses de edad.
  1. ¿Qué hago con los frutos secos?
    Lo más estudiado es sobre el cacahuete y sobre todo en países con alta frecuencia de alergia a
    estas legumbres usadas como frutos secos. En estos casos es mejor suplementar con cacahuetes al niño de 4 a 11 meses ya que probablemente haya una gran reducción en la alergia al maní. Para evitar los riesgos de inhalación o ahogo, se le puede dar el cacahuete al niño buscando la forma más apropiada según su edad. Por ejemplo en forma de mantequilla de cacahuete diluida una
    cucharadita de café cada semana. En los países donde haya baja prevalencia de esta alergia, se introducirá en la dieta siguiendo los hábitos locales.
  2. ¿Qué no funciona para prevenir la alergia alimentaria en los niños? Si es importante considerar qué se puede hacer para prevenir alergias, tener en cuenta lo que no se debe hacer es vital:

a) Mejor no suplementar con fórmulas de leche de vaca a los lactantes en la primera semana de vida si se quiere prevenir la alergia a la leche de vaca. La mayoría de infantes maduros y sanos no necesitan ningún suplemento si están con la lactancia materna.
b) Si se necesita un substituto de la leche maternal después de la primera semana de vida, se pueden dar fórmulas infantiles basadas en leche de vaca mejor que leche de vaca normal, ya que las fórmulas no presentan riesgos y son más fáciles de digerir que la leche de vaca.
c) No se recomienda usar fórmulas basadas en proteínas de soja en los 6 primeros meses
de vida para prevenir la alergia a lácteos, ya que no hay evidencias de que funcione y puede haber riesgos en el lactante por las concentraciones elevados de fitatos (ácido fítico), aluminio e isoflavonas.
d) No hay evidencia que los suplementos vitamínicos dados a las embarazadas o mujeres lactantes puedan prevenir la alergia a alimentos.
e) Tampoco las hay con los suplementos de grasas de pescado, aunque si se toman durante el embarazo y se continúan durante la lactancia, hay una pequeña evidencia que pueda disminuir la alergia a alimentos en niños pequeños que tengan riesgo alto.
f) Si la mujer que da el pecho a su hijo no tiene las cantidades necesarias de vitaminas, minerales u Omega 3 en su dieta, se puede suplementar por razones sanitarias, pero no como prevención de la alergia alimentaria a sus hijos.
g) Aunque no haya evidencia que los probióticos, prebióticos y simbióticos produzcan daño en los hijos, tampoco hay una evidencia sólida en que tengan alguna utilidad en la prevención de la alergia alimentaria. Se recomienda cuidado en el uso de niños prematuros si hay riesgos de inmunosupresión.
h) La vacunación de la tuberculosis (BCG) debe usarse en los países con alta incidencia de esta enfermedad, pero no hay evidencia de su utilidad como prevención de las alergias alimentarias.


Como conclusión, se podría señalar que el camino general a seguir para las madres es realizar una dieta saludable y balanceada mientras estén embarazadas, consumiendo los alimentos frescos que son habituales en su entorno y en su familia, más que tratar de prevenir las alergias alimentarias evitando los alimentos que consideren de riesgo o tomando algunos suplementos como probióticos, vitaminas o minerales.

PIEL SENSIBLE

Sé amable con tu piel sensible: pásate al jabón sin jabón

La mayoría de nosotros sabe que el jabón puede ser muy agresivo para la piel y que podemos dañarla si alteramos su pH. Algunos de sus ingredientes son conocidos por ser irritantes y lo cierto es que algunas personas son más sensibles que otras a ellos. Si tu piel es propensa a los brotes, dermatitis u otras afecciones cutáneas, probablemente sea una buena idea cambiar de jabón. Es recomendable que elijas adecuadamente tus jabones para piel sensible.

Pero espera, ¡aún hay más!

Las razones por las que deberías dejar los jabones habituales y cambiar a un producto de limpieza personal más suave y amable con tu piel no se quedan ahí.

Las alternativas sin jabón pueden hacer maravillas cuando se utilizan en combinación con otros productos para el cuidado de la piel y pasan a formar parte de una rutina bien pensada de cuidado.

¿Cómo influyen en el pH de la piel?

Los productos de limpieza son moléculas capaces de unirse a las grasas y limpiar. Son conocidos por ser surfactantes.

Los jabones son surfactantes naturales, pero no por ello son mejores. Nuestras abuelas aprovechaban los restos de aceites caseros y los mezclaban con sosa caústica (hidróxido sódico) para fabricar jabón natural. El aceite de palma, de coco o incluso de oliva se han usado como grasas para fabricar jabón. El famoso aceite de Marsella se empezó a usar desde el siglo XVII empleando el aceite de oliva.


El problema es el elevado pH alcalino de estos jabones naturales. El pH de la piel es químicamente hablando un pH ácido, aproximadamente de 5,5. Este ambiente ácido en la piel es una coraza natural que nos defiende frente a agresiones externas.

En cambio los jabones son alcalinos, es decir que tienen un pH alto, pudiendo fácilmente
llegar hasta un pH de 11 a 12. Por lo tanto, pueden modificar el pH ácido protector de
la piel, alterando la capa córnea y la flora normal de tu piel.

Además si el agua de tu ciudad es dura, los jabones alcalinos te irritan formando sales de calcio que se depositan en las capas más externas y provocando sequedad, tirantez y picor.

¿Te suena la sensación de tirantez y de piel seca si alguna vez te has lavado la cara con gel de baño?

Los jabones de toda la vida como el jabón lagarto o los de nuestras abuelas son más naturales pero irritan y secan la piel mucho más que productos de limpieza respetuosos con el pH de tu piel.

No hay que fijarse en la espuma

Es un error pensar que un jabón que hace más espuma es más eficaz para la limpieza: hay productos que son magníficos limpiadores que tienen muy poca capacidad espumante y dan la impresión de “limpiar poco”.

En el otro lado potentes limpiadores como los detergentes para lavavajillas son surfactantes aniónicos con gran capacidad de producir espuma pero muy irritantes para la piel.

¿Qué significa exactamente «jabón sin jabón»?

Hay otras opciones para cuidar tus defensas naturales que los jabones naturales. Hablamos de opciones que limpian la piel sin alterar su pH y respetando la flora bacteriana normal. Se llaman Syndets (del inglés Synthetic detergent).

Son los que denominamos “jabones sin jabón”. En general los Syndets producen menos espuma que los jabones habituales con tensioactivos alcalinos pero no alteran los mecanismos defensivos naturales de la
piel.

¿Cómo reconocer los mejores jabones para piel sensible?

Para conocer si tu producto de limpieza contiene jabones entre sus ingredientes, debes comprobar si hay algún componente como estos (el nombre varía según el ácido graso de donde provengan):

  • estearato de potasio
  • estearato de sodio
  • oleato de sodio (sodium olivate): aceite de olivo.
  • palmitato de sodio (sodium palmate): aceite de palma
  • cocoato de sodio (sodium cocoate): aceite de coco
  • grasa animal (sodium tallowate)

Identifica si tus jabones para piel sensibles son Syndet

Aunque pueda parecer un jeroglífico y sus nombres sean parecidos, estos son
ejemplos de jabones para piel sensible o syndets:

  • lauril sulfato de sodio o SLS (del inglés sodium lauryl sulfate) o dodecil sulfato.
    Puede ser irritante a concentraciones mayores del 2%
  • lauril éter sulfato sódico o SLES (del inglés sodium laureth sulfate ): es menos
    irritante y se tolera mejor
    que SLS
  • isodionato de cocoil sódico o SCI (sodium cocoyl isethionate): hecho de ácidos
    grasos del aceite de coco y ácido isetiónico, es muy buen espumante y
    biodegradable
    . Se usa en champús sólidos en barra.
  • sarcosinato lauroil sódico (sodium lauroyl sarcosinate): derivado de ácidos
    grasos y aminas naturales. Se usa en productos de limpieza suaves y en pastas
    dentales
    .

Los productos para pieles sensibles o higiene facial suelen incluir surfactantes
anfóteros que pueden atenuar el efecto irritante de los aniónicos. Los más usados
son betaína de coco (coco betaine) o betaina de cocamidapropilo (cocamidopropyl
betaine) y disocioconfodiacetato de sodio (disodium cocoamphodiacetato).

ALERGIA AL PESCADO

¿Pescado blanco o azul para los alérgicos al pescado?

¿Sabías que España es uno de los países con más casos de alergia al pescado del mundo? El motivo es sencillo de descifrar: ¡consumimos mucho pescado!

Pero, ¿por qué nos provoca alergia? El culpable de la alergia al pescado es la proteína parvalbúmina del músculo de estos animales en 9 de cada 10 casos.

Cabe señalar que dentro de la gran variedad de peces que existen, los pescados blancos son los que producen más alergia. Otra vez la explicación es sencilla: estos tienen más parvalbúmina. Por
ejemplo el bacalao contiene más del doble de esta proteína que el pez espada o atún.

¿Qué pescados son blancos?

A la hora de evitarlos, debes saber qué pescados caen en esta clasificación. Ellos son:

  • bacalao,
  • abadejo,
  • merluza,
  • acedía,
  • bacaladilla,
  • besugo,
  • gallo,
  • merluza,
  • rape,
  • lenguado,
  • rodaballo.

Por otra parte, los pescados azules son:

  • boquerón,
  • sardina,
  • jurel,
  • caballa,
  • pez espada,
  • atún,
  • bonito,
  • salmón,
  • palometa.

En algunos casos puede darse lo que se conoce como reacción cruzada. Esta es clave a la hora de reconocer la sensibilización a más de un pescado, algo que sucede porque las parvalbúminas presentes en ellos se parecen.

Los pescados que producen mayor reacción cruzada son:

  • bacalao,
  • abadejo,
  • salmón y
  • arenque.

Mientras que, los que menos reacciones cruzadas provocan son:

  • caballa,
  • el atún,
  • fletán y
  • platija.

Por otra parte, cabe señalar que el enlatado de los pescados puede disminuir la alergenicidad del mismo: a veces es posible tolerar pescado en lata pero no crudo o cocinado.

Otro aspecto importante a destacar es que las parvalbúminas son proteínas muy resistentes al calor y a la digestión. Por lo tanto no vale con calentar el pescado. Esto incluso puede hacer que sea más alergénico.

Asimismo, es bueno saber que el humo del pescado al cocinar puede contener proteínas aerosolizadas de pescado. Dicho esto, si tienes en tu entorno a una persona alérgica al pescado, evita que esté contigo si cocinas pescado.

Por último, un dato muy curioso que nos pone a pensar en todos los sitios inimaginables en los que la proteína podría estar presente: en Noruega se ha encontrado alérgenos de pescado ¡en casi la mitad de los colchones!

ACTIVIDAD FÍSICA ASMA

Haz estos ejercicios si tienes asma

Los especialistas en medicina física y rehabilitación han constatado los beneficios de realizar ejercicios de actividad física y rehabilitación respiratoria en personas asmáticas. El asma es una enfermedad crónica que se caracteriza por una inflamación de la vía aérea y se manifiesta en forma de tos, sibiliancias o pitos, opresión torácica y fatiga.

Como decíamos anteriormente, en esta enfermedad, la actividad física y la rehabilitación respiratoria han demostrado mejorar la calidad de vida al disminuir la fatiga y el número de infecciones en las personas que la padecen.

Hagamos algunas consideraciones importantes antes de describir específicamente los tipos de ejercicios recomendables si sufres asma y sus variantes:

En primer lugar, si ocasionalmente estos ejercicios fueran mal tolerados por los pacientes asmáticos, se deberán realizar con mayor lentitud.

En segundo lugar, las normas generales a seguir son las siguientes:

  • Realizar los ejercicios dos veces al día
  • Preferiblemente antes del desayuno y la cena, nunca después de haber comido
  • Beber agua a sorbitos durante la realización de los ejercicios
  • Usar ropa y calzado cómodos
  • Realizar descansos y trabajar de forma progresiva hasta alcanzar los mínimos planificados

Dentro de lo que se denomina fisioterapia respiratoria, encontramos 3 tipos de ejercicios:

Ejercicios de control respiratorio:

1- coloque una mano sobre su abdomen a la vez que realiza una respiración lenta por la boca y nota que el abdomen se hunde, como un globo que se desinfla.

2- Coja aire por la nariz, dirigiendolo hacia el abdomen y notando como este se hincha como un globo que se infla.

Ejercicios de expansión costal:

1 Levante los brazos hasta ponerlos en posición horizontal respirando por la nariz

2- baje los brazos echando el aire por la boca

3- coloque sus manos juntas sobre las costillas intentando dirigir el aire inspirado a esa zona

Ejercicios de espiración con labios fruncidos:

1- coja el máximo de aire posible por la nariz, lenta y profundamente

2- échelo lentamente por la boca (como si soplara una vela)

Tos y expectoración tipo HUFF:

1- coja aire profundamente por la nariz

2- expulse el aire por la boca bruscamente y con la boca abierta, como queriendo empañar un cristal sin que suene la garganta

Por otra parte, encontramos los ejercicios de potenciación de brazos:

Estos ejercicios mejoran la condición física global, incluso en el asma producida por el ejercicio si se toman las medidas adecuadas.

1- Sin peso, o con pesas pequeñas de no más de medio kilo. Empiece con los brazos estirados a lo largo del cuerpo y flexione los codos lo máximo que pueda.

2- Con el brazo levantado por encima de la cabeza, deje caer la mano hacia atrás con un pequeño peso. Estire el codo lentamente y repita varias veces.

En tercer lugar, se recomiendan ejercicios de potenciación de piernas:

En este apartado, es importante señalar lo conveniente que pueden resultar, otros ejercicios recomendables para el asma y deportes como la natación, la marcha o la bicicleta, dependiendo de la condición física del paciente. La sugerencia generalizada es la de practicarlos al menos 20 o 30 minutos tres veces a la semana. Se puede comenzar por prácticas de 15 minutos y progresivamente ir aumentándolas de cinco en cinco minutos por semana.

Cabe señalar que el yoga y los ejercicios de corrección postural suelen ser también muy recomendables.

Natación
Yoga

Fuente: McCarthy B et al. Revisión Cochrane 2015 2. Martin A et al. American Thoracic Society 2013 3. R. Cano-De La Cuerda et al. Arch. Bronconeumol. 2010.

¿Puedo comer calamares si soy alérgico a los mariscos?

Si eres alérgico a los mariscos, probablemente te hayas sentido inseguro acerca de lo que puedes o no puedes comer, por lo tanto, aclaremos algunos aspectos importantes.

En primer lugar ¿qué animales son ‘mariscos’?

Bajo el término mariscos se Incluyen tres grupos de animales:

  • Los crustáceos como las gambas, camarones, cangrejos, cigalas y langostas. Animales que tienen su cuerpo cubierto por una cubierta dura o caparazón.
  • Los cefalópodos: animales en los que las patas salen de la cabeza: de ahí que se denomine así a los calamares, sepias, chocos y pulpos.
  • Y finalmente los bivalvos (mejillones, almejas, ostras y vieiras)

Cabe destacar que tanto cefalópodos y bivalvos son moluscos (lo que significa literalmente ‘cuerpo blando’)

¿Dónde está el problema?

Cuando existe alergia a los mariscos, la proteína llamada tropomiosina es el gran problema, ya que está presente en los diferentes mariscos. El sistema inmunitario se confunde y detecta como si fuera la misma proteína la tropomiosina de distintos mariscos. Es lo que se conoce como reacción cruzada.

Entonces ¿Qué puedo comer?

Entre los alérgicos a crustáceos (gambas, cangrejos, cigalas, langostas, etc) un 40% de los
pacientes aproximadamente pueden reaccionar con otros crustáceos. Y la mitad de los alérgicos a moluscos presentan problemas con más de un molusco (cefalópodos y bivalvos).

Te preguntarás: ¿Cuántas personas son alérgicas al mismo tiempo a crustáceos (gambas) y moluscos (calamares y almejas)? La respuesta que arrojan las investigaciones más recientes es entre un 10-15% de los pacientes, según estudios realizados.

¿Qué puedo comer si soy alérgico a los mariscos?

En general se recomienda la evitación a todo tipo de marisco si el paciente ha tenido alguna reacción grave a algún marisco (ya sean crustáceos o moluscos).

Un estudio alergológico completo puede identificar las proteínas de los animales (mariscos) a las que es sensible cada paciente. Esto incluye pruebas en la piel y la sangre e incluso pruebas de exposición oral para conocer la tolerancia a mariscos concretos.

Para salir de dudas, puedes pedir cita para la realización de dichas pruebas. Esto te dará mayor tranquilidad a la hora de elegir tus comidas.

alérgenos en alimentos

Cómo saber si lo que compramos tiene leche u otros alérgenos

Si eres alérgico a determinados alimentos como la leche, esta situación de resultará muy familiar: vas al supermercado o la tienda de tu barrio y tienes que sacar la lupa para hacer una suerte de investigación exprés de alérgenos en los alimentos. Incluso habrás vivido ocasiones en que has preferido desistir de la compra dado que no hay certezas. ¿Te ha pasado?

Pues bien, debes saber que desde hace ya algunos años, tanto fabricantes como comercios de venta al público, tienen obligación de mantenerte totalmente informado al respecto.

Lo que dice la ley

La mayoría de alergias alimentarias se producen por un grupo reducido de alimentos:

  • leche,
  • huevos,
  • soja,
  • trigo,
  • crustáceos (es decir, gambas, langostas, cangrejos y percebes),
  • frutas y cacahuetes
  • y frutos secos.

Pues bien, desde el año 201, gracias a una ley del Parlamento Europeo es obligatoria la información sobre alérgenos en la lista de ingredientes de todos los alimentos. Es más, existe un reglamento que contempla de qué manera debe informarse de los mismos, de cara a prevenir incidentes a personas con alergias o intolerancias alimentarias:

Ejemplo de etiquetado de alérgenos en un paquete de galletas

El contenido en alérgenos debe aparecer en letras de forma destacada, como negritas o de letras de mayor tamaño que lo diferencie claramente del resto de ingredientes de la lista.

Reglamento (UE) nº 1169/2011

¿Y en los alimentos no envasados como el pan de la panadería?

En el caso de los alimentos no envasados también es obligatoria la información sobre alérgenos. Y esto se puede hacer de varias maneras:

1-Si ha sido envasado en la tienda para su venta inmediata, por ejemplo una bandeja de frutas, carne de carnicería, bollos, queso y embutidos, se pueden poner etiquetas adheridas al alimento.

2-También se puede hacer mediante información oral: preguntar y que te lo cuente el tendero o carnicero ‘¿este pan contiene leche?’. O también a través de un menú o carta, accesibles para el consumidor antes de que finalice la compra y sin coste adicional.

La información sobre alérgenos o a quien haya que dirigirse para preguntar, se debe indicar en la tienda o restaurante, por ejemplo con carteles como el siguiente:

Información sobre alérgenos

3-La información sobre alérgenos también se puede presentar rotulada en carteles en los sitios donde los alimentos estén presentados para la venta. Es el caso de alimentos que se venden sin envasar o se envasan en el momento, como por ejemplo charcutería o carnicería o panadería.

4-Si la venta es a distancia, por ejemplo por internet o teléfono, es obligatorio dar la información antes de que se realice la compra e igualmente sin coste adicional.

¿Qué son las trazas y el etiquetado precautorio?


A veces encontramos alimentos con etiquetas que indican “puede contener trazas de leche” o “trazas de frutos de cáscara”.

Estas son advertencias al consumidor de una posible presencia del alérgenos pero que no es intencionada e inevitable. Es decir, el alérgeno mencionado no es un ingrediente del alimento sino que puede estar contaminado durante el proceso de fabricación.

Estas son las famosas “trazas”, restos involuntarios de un alimento que ha podido llegar de forma accidental o casual por contaminación cruzada. Se trata de fabricantes que no usan líneas dedicadas, de tal forma que un día fabrican frutos secos y al día siguiente pan. Indican en ese pan que “puede contener trazas de frutos de cáscara” ya que ha podido haber alguna contaminación no detectada.

alergia al sol

Alergia al sol

Desde un punto de vista general se considera como alergia al sol a toda reacción en la piel que
se pueda producir o agravar a consecuencia de la exposición de la piel al sol.

Realmente es un término muy amplio que incluye a muchas enfermedades muy diferentes, tanto alérgicas
como no alérgicas. Sería por tanto más adecuado llamarlas Fotodermatosis.


Cuando hablamos de alergia al sol nos referimos concretamente a un pequeño grupo dentro
de las fotodermatosis donde hay un mecanismo de hipersensibilidad, como en las dermatitis
fotoalérgicas de contacto o la urticaria solar.


La erupción polimorfa lumínica es la reacción más frecuente al sol

Tal como el nombre polimorfa indica puede presentar múltiples lesiones como placas en la
piel o ampollas, eccemas, erosiones o incluso costras, aunque en cada paciente solo se suele
dar de forma individual un tipo de lesión.

Habitualmente aparece al final de la primavera o principios de verano coincidiendo la exposición al sol
en zonas más expuestas como cara, cuello o extremidades.

Se piensa que afecta hasta a una de cada 5 personas de la población, especialmente mujeres jóvenes durante la segunda y tercera década de la vida.

¿Cuáles son las causas de la alergia al sol?

Atención a las cremas para el dolor

En las dermatitis fotoalérgicas se necesitan de forma simultánea una sustancia que se active
y el contacto con la luz, convirtiéndola así en un fotoalérgeno.

Actualmente los antiinflamatorios no esteroideos para calmar el dolor en crema son la causa más frecuente de dermatitis fotoalérgicas, como el ketoprofeno y dexketoprofeno.

Además de estar discutidos sus beneficios como calmantes del dolor, hay que tener en cuenta la posibilidad de reacciones al usar los antiinflamatorios tópicos en la piel y tomar luego el sol.

Otros desencadenantes frecuentes son ciertos agentes absorbentes de rayos ultravioletas de las
cremas de protección solar como las benzofenonas o los octocrilenos. Se usan en los filtros solares de cremas, barras de labio y aceites solares.

¿Qué es la urticaria solar?

Se trata de una enfermedad rara que se da con más frecuencia en mujeres jóvenes y con mecanismos no bien conocidos, aunque se cree que su mecanismo es por hipersensibilidad.

A los pocos minutos de la exposición al sol la piel se vuelve roja y empieza a picar. A los 5 o 10
minutos aparecen habones (ronchas) en la zona con exposición al sol que irán desapareciendo
en pocas horas sin dejar ninguna cicatriz o señal.

Hay casos (afortunadamente poco frecuentes) donde puede llegar a producirse náuseas, dolor
de cabeza, sensación de asfixia e incluso bajada de la tensión arterial (hipotensión).

También influye la herencia familiar y algunas plantas

Algunas personas desarrollan fotodermatosis debido a un factor hereditario que se presenta en su familia. Es el caso de algunas enfermedades del grupo de las porfirias, donde es característico que al enfermo le salgan pelos en los pómulos y tenga una piel oscura muy frágil que se rompe con frecuencia.

La zanahoria, apio, perejil y chirivía son plantas de la familia de las umbelíferas usados en la antigua medicina China o India. El problema es que contienen psoralenos, potentes sustancias químicas que cuando reciben la radiación ultravioleta en la piel pueden generar el pigmento de la piel melanina, unirse al ADN y producen la muerte celular.

¿Cuándo podemos sospechar de un caso de alergia al sol?

Cuando una persona padece este tipo de alergia, el aspecto de la piel afectada puede variar
ampliamente según el origen del problema.

Entre los signos y síntomas más habituales que podrían llevarnos a inferir una alergia al sol encontramos:

  • Enrojecimiento
  • Picor intenso
  • Pequeños bultos que pueden convertirse en manchas elevadas (placas)
  • Descamación, costras o sangrado
  • Ampollas o ronchas

Estos signos y síntomas generalmente se presentan sólo en la piel expuesta al sol, respetando
zonas como detrás de la oreja, los párpados o debajo de la barbilla donde no suele alcanzar la
radiación solar o es de menor intensidad.

Lo habitual es que el intervalo entre la exposición solar y el desarrollo de la erupción sea de 5 a
10 minutos tras la exposición como en la urticaria solar pero puede iniciarse desde 30 minutos
a varias horas después como en la erupción polimorfa lumínica.

¿Cuáles son los tratamientos habituales?

En presencia de casos leves de alergia al sol los síntomas pueden desaparecer sin mediar tratamiento alguno. En casos más molestos o graves se puede recurrir a los corticoides tópicos como antiinflamatorios, siempre con la potencia adecuada según la localización y extensión de
las lesiones.

Los antihistamínicos pueden controlar el prurito y en ocasiones se pueden usar pastillas de esteroides o compresas frías.

Las personas que tienen una alergia al sol grave pueden necesitar tomar medidas preventivas y
usar ropa que las proteja del sol. Deben buscar zonas de sombra en las horas pico de radiación ultravioleta (de 10 am a 14 pm) y usar medios de foto protección que incluye gafas de sol y
protectores solares.

La ropa, incluyendo los sombreros de ala ancha, ofrece una fácil y duradera protección solar. En cualquier caso, siempre que se sospeche de estar sufriendo episodios alérgicos, se recomienda acudir a un especialista y realizar las pruebas para confirmar las sospechas.

Sólo así se podrá dar con el tratamiento adecuado a cada caso y mejorar la calidad de vida de la persona que la padece.

DIAGNÓSTICO-MOLECULAR

Diagnóstico molecular por componentes

El diagnóstico molecular por componentes es una técnica novedosa en Alergología. Se trata del diagnóstico más preciso y completo hasta ahora conocido.

¿Porqué decimos esto? Pues bien, básicamente porque es como hacer un «traje a la medida» a cada paciente, dadas las posibilidades de afinar al máximo en su diagnóstico. Es lo que en los últimos años se conoce como medicina de precisión.

Es así que este diagnóstico molecular en alergia nos permite hacer un estudio más personalizado del paciente. por esta razón está convirtiendo en una herramienta diagnóstica imprescindible.

¿En qué consiste?

La técnica consiste en un análisis donde se extrae sangre, hasta aquí todo es como en un análisis normal. Para realizarlo no hace falta estar en ayunas ni suspender la medicación antialérgica (antihistamínicos, inhaladores, antileucotrienos, corticoides, etc.).

La novedad radica en que, gracias a la biología molecular, somos capaces de identificar qué proteínas concretas pueden ser las responsables de la alergia de un paciente.

Su aplicación fundamental es triple:

  • alergia a alimentos,
  • a insectos
  • y alergias respiratorias.

En la alergia a alimentos es frecuente la reactividad cruzada. Esto sucede cuando un mismo alérgeno, que está presente en fuentes distintas, es reconocido como si fuera lo mismo por el sistema inmunitario. Por ejemplo: hay una proteína del músculo de los ácaros que está también en los mariscos crustáceos, como las gambas. Eso explica que un paciente alérgico a los ácaros del polvo pueda tener alergia al comer marisco. La reacción en este caso no es realmente por el marisco, sino por el error de las defensas, que notan que son ácaros cuando realmente son gambas.

En el caso de alergias a los pólenes es importante afinar el diagnóstico para ajustar la composición de la vacuna de alergia para un tratamiento preciso.

Cada polen tiene varias proteínas responsables de las alergias y por lo tanto no hay un alérgico al polen, sino muchos tipos de alérgicos al polen, dependiendo de a que proteína esté sensibilizado cada paciente.

Aún más: en el caso de los pólenes, las proteínas se parecen a proteínas de los alimentos, dándose la reactividad cruzada o fallo del sistema inmunitario, donde reconoce de forma errónea y cruzada a las proteínas vegetales.

Una auténtica revolución

En los últimos años hay una revolución en la composición de las vacunas para tratar la alergia. Al principio se utilizaban extractos completos de los alérgenos, luego se pasó a usar extractos estandarizados con un contenido más preciso de componentes alergénicos.

 El siguiente paso fue usar en las vacunas proteínas purificadas obtenidas de fuentes naturales. El estudio de antígenos recombinantes ha dado como fruto un vuelco en el diagnóstico de las alergias, produciéndose lo que se denomina diagnóstico basado en componentes moleculares o diagnóstico
molecular
.

Este tipo de diagnóstico permite identificar posibles moléculas responsables de la enfermedad de una forma mucho más exacta que antes. La consecuencia es que, por ejemplo, se puede predecir el riesgo de reacciones graves con antelación en ciertos pacientes.

Además, esta técnica permite la elección de los alérgenos más indicados para pacientes de inmunoterapia específica, haciendo más preciso y por lo tanto más exitosos aún los tratamientos con vacunas.

Por todo esto, pacientes para los que antiguamente se aplicaba un tratamiento genérico con resultado a veces incierto, hoy hay más esperanzas. Gracias al diagnóstico molecular es posible determinar con exactitud a qué proteína reacciona nuestro sistema inmunológico y por lo tanto aplicar el tratamiento ideal para cada paciente.

La conclusión es clara, las revisiones periódicas del enfermo alérgico no sólo es recomendable sino también necesaria. Es la única manera de ajustar los tratamientos y acercarnos cada vez más a la cura de la enfermedad que padecen.

Si llevas tiempo sin revisarte, puedes pedir tu cita aquí.

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