alergia al sol

Alergia al sol

Desde un punto de vista general se considera como alergia al sol a toda reacción en la piel que
se pueda producir o agravar a consecuencia de la exposición de la piel al sol.

Realmente es un término muy amplio que incluye a muchas enfermedades muy diferentes, tanto alérgicas
como no alérgicas. Sería por tanto más adecuado llamarlas Fotodermatosis.


Cuando hablamos de alergia al sol nos referimos concretamente a un pequeño grupo dentro
de las fotodermatosis donde hay un mecanismo de hipersensibilidad, como en las dermatitis
fotoalérgicas de contacto o la urticaria solar.


La erupción polimorfa lumínica es la reacción más frecuente al sol

Tal como el nombre polimorfa indica puede presentar múltiples lesiones como placas en la
piel o ampollas, eccemas, erosiones o incluso costras, aunque en cada paciente solo se suele
dar de forma individual un tipo de lesión.

Habitualmente aparece al final de la primavera o principios de verano coincidiendo la exposición al sol
en zonas más expuestas como cara, cuello o extremidades.

Se piensa que afecta hasta a una de cada 5 personas de la población, especialmente mujeres jóvenes durante la segunda y tercera década de la vida.

¿Cuáles son las causas de la alergia al sol?

Atención a las cremas para el dolor

En las dermatitis fotoalérgicas se necesitan de forma simultánea una sustancia que se active
y el contacto con la luz, convirtiéndola así en un fotoalérgeno.

Actualmente los antiinflamatorios no esteroideos para calmar el dolor en crema son la causa más frecuente de dermatitis fotoalérgicas, como el ketoprofeno y dexketoprofeno.

Además de estar discutidos sus beneficios como calmantes del dolor, hay que tener en cuenta la posibilidad de reacciones al usar los antiinflamatorios tópicos en la piel y tomar luego el sol.

Otros desencadenantes frecuentes son ciertos agentes absorbentes de rayos ultravioletas de las
cremas de protección solar como las benzofenonas o los octocrilenos. Se usan en los filtros solares de cremas, barras de labio y aceites solares.

¿Qué es la urticaria solar?

Se trata de una enfermedad rara que se da con más frecuencia en mujeres jóvenes y con mecanismos no bien conocidos, aunque se cree que su mecanismo es por hipersensibilidad.

A los pocos minutos de la exposición al sol la piel se vuelve roja y empieza a picar. A los 5 o 10
minutos aparecen habones (ronchas) en la zona con exposición al sol que irán desapareciendo
en pocas horas sin dejar ninguna cicatriz o señal.

Hay casos (afortunadamente poco frecuentes) donde puede llegar a producirse náuseas, dolor
de cabeza, sensación de asfixia e incluso bajada de la tensión arterial (hipotensión).

También influye la herencia familiar y algunas plantas

Algunas personas desarrollan fotodermatosis debido a un factor hereditario que se presenta en su familia. Es el caso de algunas enfermedades del grupo de las porfirias, donde es característico que al enfermo le salgan pelos en los pómulos y tenga una piel oscura muy frágil que se rompe con frecuencia.

La zanahoria, apio, perejil y chirivía son plantas de la familia de las umbelíferas usados en la antigua medicina China o India. El problema es que contienen psoralenos, potentes sustancias químicas que cuando reciben la radiación ultravioleta en la piel pueden generar el pigmento de la piel melanina, unirse al ADN y producen la muerte celular.

¿Cuándo podemos sospechar de un caso de alergia al sol?

Cuando una persona padece este tipo de alergia, el aspecto de la piel afectada puede variar
ampliamente según el origen del problema.

Entre los signos y síntomas más habituales que podrían llevarnos a inferir una alergia al sol encontramos:

  • Enrojecimiento
  • Picor intenso
  • Pequeños bultos que pueden convertirse en manchas elevadas (placas)
  • Descamación, costras o sangrado
  • Ampollas o ronchas

Estos signos y síntomas generalmente se presentan sólo en la piel expuesta al sol, respetando
zonas como detrás de la oreja, los párpados o debajo de la barbilla donde no suele alcanzar la
radiación solar o es de menor intensidad.

Lo habitual es que el intervalo entre la exposición solar y el desarrollo de la erupción sea de 5 a
10 minutos tras la exposición como en la urticaria solar pero puede iniciarse desde 30 minutos
a varias horas después como en la erupción polimorfa lumínica.

¿Cuáles son los tratamientos habituales?

En presencia de casos leves de alergia al sol los síntomas pueden desaparecer sin mediar tratamiento alguno. En casos más molestos o graves se puede recurrir a los corticoides tópicos como antiinflamatorios, siempre con la potencia adecuada según la localización y extensión de
las lesiones.

Los antihistamínicos pueden controlar el prurito y en ocasiones se pueden usar pastillas de esteroides o compresas frías.

Las personas que tienen una alergia al sol grave pueden necesitar tomar medidas preventivas y
usar ropa que las proteja del sol. Deben buscar zonas de sombra en las horas pico de radiación ultravioleta (de 10 am a 14 pm) y usar medios de foto protección que incluye gafas de sol y
protectores solares.

La ropa, incluyendo los sombreros de ala ancha, ofrece una fácil y duradera protección solar. En cualquier caso, siempre que se sospeche de estar sufriendo episodios alérgicos, se recomienda acudir a un especialista y realizar las pruebas para confirmar las sospechas.

Sólo así se podrá dar con el tratamiento adecuado a cada caso y mejorar la calidad de vida de la persona que la padece.

DIAGNÓSTICO-MOLECULAR

Diagnóstico molecular por componentes

El diagnóstico molecular por componentes es una técnica novedosa en Alergología. Se trata del diagnóstico más preciso y completo hasta ahora conocido.

¿Porqué decimos esto? Pues bien, básicamente porque es como hacer un «traje a la medida» a cada paciente, dadas las posibilidades de afinar al máximo en su diagnóstico. Es lo que en los últimos años se conoce como medicina de precisión.

Es así que este diagnóstico molecular en alergia nos permite hacer un estudio más personalizado del paciente. por esta razón está convirtiendo en una herramienta diagnóstica imprescindible.

¿En qué consiste?

La técnica consiste en un análisis donde se extrae sangre, hasta aquí todo es como en un análisis normal. Para realizarlo no hace falta estar en ayunas ni suspender la medicación antialérgica (antihistamínicos, inhaladores, antileucotrienos, corticoides, etc.).

La novedad radica en que, gracias a la biología molecular, somos capaces de identificar qué proteínas concretas pueden ser las responsables de la alergia de un paciente.

Su aplicación fundamental es triple:

  • alergia a alimentos,
  • a insectos
  • y alergias respiratorias.

En la alergia a alimentos es frecuente la reactividad cruzada. Esto sucede cuando un mismo alérgeno, que está presente en fuentes distintas, es reconocido como si fuera lo mismo por el sistema inmunitario. Por ejemplo: hay una proteína del músculo de los ácaros que está también en los mariscos crustáceos, como las gambas. Eso explica que un paciente alérgico a los ácaros del polvo pueda tener alergia al comer marisco. La reacción en este caso no es realmente por el marisco, sino por el error de las defensas, que notan que son ácaros cuando realmente son gambas.

En el caso de alergias a los pólenes es importante afinar el diagnóstico para ajustar la composición de la vacuna de alergia para un tratamiento preciso.

Cada polen tiene varias proteínas responsables de las alergias y por lo tanto no hay un alérgico al polen, sino muchos tipos de alérgicos al polen, dependiendo de a que proteína esté sensibilizado cada paciente.

Aún más: en el caso de los pólenes, las proteínas se parecen a proteínas de los alimentos, dándose la reactividad cruzada o fallo del sistema inmunitario, donde reconoce de forma errónea y cruzada a las proteínas vegetales.

Una auténtica revolución

En los últimos años hay una revolución en la composición de las vacunas para tratar la alergia. Al principio se utilizaban extractos completos de los alérgenos, luego se pasó a usar extractos estandarizados con un contenido más preciso de componentes alergénicos.

 El siguiente paso fue usar en las vacunas proteínas purificadas obtenidas de fuentes naturales. El estudio de antígenos recombinantes ha dado como fruto un vuelco en el diagnóstico de las alergias, produciéndose lo que se denomina diagnóstico basado en componentes moleculares o diagnóstico
molecular
.

Este tipo de diagnóstico permite identificar posibles moléculas responsables de la enfermedad de una forma mucho más exacta que antes. La consecuencia es que, por ejemplo, se puede predecir el riesgo de reacciones graves con antelación en ciertos pacientes.

Además, esta técnica permite la elección de los alérgenos más indicados para pacientes de inmunoterapia específica, haciendo más preciso y por lo tanto más exitosos aún los tratamientos con vacunas.

Por todo esto, pacientes para los que antiguamente se aplicaba un tratamiento genérico con resultado a veces incierto, hoy hay más esperanzas. Gracias al diagnóstico molecular es posible determinar con exactitud a qué proteína reacciona nuestro sistema inmunológico y por lo tanto aplicar el tratamiento ideal para cada paciente.

La conclusión es clara, las revisiones periódicas del enfermo alérgico no sólo es recomendable sino también necesaria. Es la única manera de ajustar los tratamientos y acercarnos cada vez más a la cura de la enfermedad que padecen.

Si llevas tiempo sin revisarte, puedes pedir tu cita aquí.

La función de la piel en la dermatitis atópica

Debes tomar consciencia de un hecho muy importante: tu piel funciona como una barrera de defensa frente al exterior. Y tanto la piel como las mucosas están expuestas de forma continua a agresiones en la vida moderna. Por lo tanto, para mantenerte saludable, tu misión es cuidar de ellas. Es importante prevenir o tratar adecuadamente tu piel ante la amenaza de la dermatitis atópica. Para eso, tendrás que conocer cuáles son sus agresores.

Son tóxicos para las células de la piel:

  • elementos químicos que se usan para el lavado de ropa y la limpieza del hogar (detergentes, surfactantes),
  • enzimas y emulsificantes en la comida procesada, y
  • elementos que se respiran en el medio ambiente: humo de tabaco, partículas sólidas en el aire, humo de los escapes de diésel, ozono, nanopartículas y microplásticos.
  • También los alérgenos ambientales como los ácaros del polvo, hongos, bacterias, virus y toxinas con las que nos topamos diariamente en el mundo industrializado.

El problema está en las proteínas de las uniones de la piel

La piel forma una barrera impermeable que impide el tránsito de microbios y sustancias dañinas hacia el interior del cuerpo. En ella existen unas uniones herméticas en las células llamadas “uniones estrechas” y son las que conforman esa barrera protectora.

En los pacientes con dermatitis atópica, se ha observado un déficit de producción de proteínas de las uniones estrechas. Por mutaciones genéticas también se alteran unas proteínas llamadas filagrinas.

El daño que se produce cambia las bacterias de la piel

Si se daña el epitelio, se produce una inflamación y se desarrolla la enfermedad atópica de la piel ó dermatitis atópica. La barrera se reestructura y aumenta la permeabilidad de la piel, alterando el delicado equilibrio de los microbios que habitan de forma habitual en nuestra epidermis.

Es entonces cuando cambia la población bacteriana habitual de nuestra piel, disminuyendo la diversidad y aumentando en abundancia una bacteria llamada Staphilococos Aureus. Su aumento se puede correlacionar con la gravedad de la enfermedad.

Estos microbios viajan hasta las capas más profundas de la piel y producen un estado de microinflamación y activan de forma continua las células de defensa, provocando potencialmente la aparición de enfermedades alérgicas.

La clave está en el delicado equilibrio entre los microbios de la piel, la barrera epitelial y el sistema de defensas de la piel. Juntos nos protegen, pero si este equilibrio se altera, conducirá a la enfermedad alérgica.

La dermatitis atópica es la enfermedad crónica de la piel más frecuente en la infancia

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel que afecta a 1 de cada 4 niños y a 1 de cada 10 adultos. Además conlleva el riesgo de desarrollar posteriormente otras enfermedades alérgicas, como la rinitis y el asma bronquial.

El picor o prurito crónica es el principal síntoma que afecta a los pacientes con dermatitis atópica, alterando su calidad de vida. Nuevamente la alteración de la función de barrera de la piel provoca la inducción del picor.

Además el rascado crónico en la piel atópica empeora los síntomas clínicos: el ciclo picor-rascado aumenta este circuito de retroalimentación como la pescadilla que se muerde la cola.

La compresión de estos fenómenos ha llevado al desarrollo de nuevos medicamentos, como los inhibidores de la Interleuquina 31 o los anticuerpos que bloquean las interleuquinas 4 y 13.

Elementos ambientales que pueden alterar la función de barrera de la piel

picor en la piel

Por qué nos pica la piel?

El picor en la piel (y a consecuencia el gesto de rascarnos) es un gesto totalmente habitual. Es más, puede resultar difícil pensar en un día en el que no lo hayamos hecho al menos una vez: nos rascamos muy a menudo!

Sabemos que la piel tiene una función vital: es la barrera que protege el interior del cuerpo. Está llena de células especiales del sistema inmunológico que están allí para protegerla (como al resto del cuerpo) de virus, bacterias y otras amenazas.

Pues bien, en relación a ella hay un hecho cotidiano y universal: la piel pica. Pero ¿Te has preguntado alguna vez porqué nos pica la piel?

Pero es que el picor como síntoma de algo más puede llegar a ser muy molesto, más aún que el dolor. Interfiere en nuestra rutina diaria, alterando nuestra calidad de vida, sueño, crecimiento y el desarrollo emocional.

También puede alterar el rendimiento escolar y laboral durante el día, llegando a provocar irritación y enfado y asociándose frecuentemente a alteraciones psiquiátricas como el trastorno de la ansiedad y la depresión.

¿Qué es el picor?

El picor se ha definido como una sensación desagradable que provoca el deseo del rascado.

Es un mecanismo de protección ya que en su forma aguda nos avisa y nos ayuda a expulsar parásitos haciendo que nos pique la piel. 

Pero en su forma crónica es normalmente patológico e indica alguna enfermedad que hay que descubrir.  Es tan insoportable que los pacientes frecuentemente notan que se deben rascar hasta que desaparezca el picor y aparezca el dolor. Y según describen algunos pacientes, curiosamente se puede asociar a una sensación sensual que hace que sea difícil detener ese prurito, ya que genera placer.

¿Cómo se envía esa información y por qué nos calma rascarnos?

La explicación clásica médica del picor es a través de la liberación en la piel de sustancias como la  histamina (seguro que le suenan los “antihistamínicos”), motivo por el que a este picor se le conoce también como picor histaminérgico. 

Un equipo de científicos de la Universidad de Washington, liderados por el anestesiólogo, psiquiatra y biólogo del desarrollo Zhou-Feng Chen, descubrió que existen neuronas específicas para el picor. Su  equipo identificó los primeros receptores del picor relacionados con una molécula llamada gastrina. 

Y según se publicó en la revista Science existe un gen que codifica este receptor directamente implicado en la recepción del picor. En definitiva, este gen contiene la información para la síntesis de los receptores del picor.

Los estímulos que producen el picor son recogidos por fibras nerviosas situadas en la piel (neuronas del picor) que envían la señal a través de  la médula espinal hasta llegar al cerebro. Allí, las neuronas específicas nos hacen conscientes de que nos pica. Posteriormente, para calmar el picor nos rascamos. Este estímulo doloroso comparte ruta con el picor y cierra la puerta de entrada del picor a la médula espinal. 

Zhou-Feng Chen

Sin embargo, si bien es cierto que rascarse provoca alivio, lo cierto es que rascarse de manera reiterada puede producir zonas de piel engrosadas y elevadas que podrían sangrar o infectarse.

Si el picor dura un período prolongado de tiempo, a medida que te rascas o frotas la zona, aumenta la picazón. Y cuanto más te pica, más te rascas. Romper este ciclo de picazón-rascado puede ser difícil.

Hay un tipo de picor diferente

Recientemente se ha descubierto que hay un segundo tipo de picor donde hay implicadas otras sustancias químicas nuevas aparte de la histamina. Este hallazgo ha generado gran interés como futuras dianas del tratamiento de picor crónico. Es por ejemplo el caso del intenso picor que se produce en los pacientes que sufren de dermatitis atópica.

A este otro tipo de picor se le ha llamado no-histaminérgico, para diferenciarlo del clásico o histaminérgico donde el principal responsable es la histamina. 

La clave está en las sustancias químicas conocidas como interleukinas y su papel en el picor. Su conocimiento supone un enorme avance que ha abierto la puerta a tratamientos novedosos diferentes a los antihistamínicos clásicos.

Por lo tanto es primordial el diagnóstico exacto y el tratamiento efectivo del picor en el cuidado del paciente alérgico. 

Las causas de picor en la piel pueden estar entre las siguientes:

  • Enfermedades inflamatorias de la piel, como la dermatitis atópica (eccema), urticaria, piel seca (xerosis), psoriasis o picaduras de insectos.
  • Enfermedades hepáticas o renales, alteraciones endocrinológicas como la diabetes o problemas de tiroides y neoplasias como leucemias o linfomas.
  • Trastornos neuropáticos (sistema nervioso). 
  • Enfermedades psiquiátricas
  • Irritación y reacciones alérgicas. La lana, sustancias químicas, cosméticos y jabones y otras sustancias pueden irritar la piel y causar sarpullido y picazón. En ocasiones, las sustancias liberadas por malezas en la naturaleza, como las ortigas o hiedras pueden causar una reacción de picor en la piel. Además, las reacciones a determinados medicamentos, como los analgésicos narcóticos (opioides) pueden causar picazón en la piel.

Por lo tanto, en casos de picores persistentes que no ceden ante unos buenos hábitos de higiene e hidratación de la piel, lo más recomendable será visitar al médico. De esta manera se podrá proceder al diagnóstico certero de la condición subyacente que provoque este síntoma. Ya sea enfermedad, alergias o causas psicológicas, lo bueno es conocer, tratar y poner medios para llevar una mejor calidad de vida gracias al tratamiento adecuado.

medicamentos-para-la-alergia

Medicamentos para la alergia: los antihistamínicos que no dan sueño

La primavera se acerca y sabemos que con ella aumentan los síntomas de alergias. Los pacientes alérgicos y sus familiares están habituados a prepararse para afrontar el cambio de temporada contando con los medicamentos necesarios para disminuir el malestar que provocan. Pero es necesario replantearse cada año qué medicamentos para la alergia tenemos en nuestros botiquines.

¿Qué tipos de medicamentos se usan para la alergia?

Cuando se han realizado todas las pruebas pertinentes y existe un diagnóstico de alergia a algún alérgeno como el polen de las plantas, el epitelio de los animales o los ácaros, los medicamentos de elección por excelencia, son los llamados antihistamínicos

Su objetivo principal es evitar los efectos de la histamina,  una sustancia que se encuentra por todo nuestro organismo, predominantemente en pulmones, piel y tracto gastrointestinal.

En la reacción alérgica hay una producción excesiva de varias sustancias químicas, como la histamina que producen el picor de piel, habones o ronchas, lagrimeo, picor nasal y ocular, estornudos, destilación acuosa, etc.).

Este tipo de medicamentos para la alergia pueden bloquear los receptores de la histamina situados en las células del organismo, bien sea vía oral (pastillas) o en inhaladores nasales.

Los antihistamínicos de segunda generación no producen efectos secundarios

Dentro del grupo de los medicamentos para la alergia encontramos los antihistamínicos denominados de primera generación, que se descubrieron allá por los años treinta.

Lamentablemente este tipo de medicamentos causan somnolencia y afectan a funciones psicomotrices o cognitivas. De hecho algunos antihistamínicos de primera generación se utilizan para dormir, como la difenhidramina (Soñodor). Algunos incluso se usan para el tratamiento de la ansiedad, como la hidoxicina (Atarax).

La buena noticia es que hay nuevos antihistamínicos, más modernos. Hablamos de los denominados de segunda generación. Son potentes, específicos, de acción rápida y su seguridad ha sido probada.

Tales medicamentos son muy recomendados para tratar la rinitis alérgica y la urticaria. Al utilizar este tipo de productos más modernos intentamos, sobre todo, reducir los efectos adversos.

Estos fármacos actúan específicamente sobre el receptor de histamina (H1) y no traspasan la barrera hematoencefálica. Así, evitan algunos de los efectos secundarios de los anteriores.

Nuestra recomendación más importante: acudir a consulta para conocer qué tipo de antihistamínico se recomienda según cada paciente. Es vital tenerlo claro ya que estos medicamentos no representan la cura de las alergias, sino que nos ayudan a combatir sus síntomas.

Es más, en algunos casos los fármacos de segunda o tercera generación pueden no tener efecto, como sucede con las anafilaxias. Por eso la elección de uno u otro debe ser siempre guiada por un facultativo.

PICOR-EN-LA-PIEL

El picor en la piel es siempre un síntoma de algo más

El picor en la piel puede ser un síntoma de muchas afecciones de salud. Entre sus causas más habituales se encuentran;

  • reacciones alérgicas a alimentos, picaduras de insectos, polen y medicamentos
  • enfermedades de la piel como la urticaria, dermatitis atópica o alérgica (eczema) o el psoriasis.

Lo cierto es que la mayoría de las personas pueden sufrir síntomas cutáneos en algún momento de sus vidas. Sucede que a veces no resultará fácil detectar el origen o el por qué.

Generalmente se manifiestan de manera súbita y progresan muy rápido.

Es importante recordar que el picor en la piel puede deberse a patologías crónicas y continuas, como las alergias. Esto significa que al entrar en contacto con alguna sustancia que el sistema inmunitario considere una amenaza, este responde liberando histamina. Esta sustancia, junto con otras que libera el organismo, es la que provoca la reacción alérgica que da su voz de alerta a través del picor.

Por lo tanto, si observamos enrojecimiento, hinchazón, descamación, picor o inflamación en la piel deberíamos plantearnos qué nos intenta comunicar nuestro organismo.

Reconocer el origen para poder tratar

Entre los orígenes alérgicos de este tipo de síntomas podríamos hablar de

  • alergia al huevo
  • alergia a las proteínas de la leche
  • alergia a los cacahuetes u otros frutos secos
  • alergia a pescados o mariscos
  • alergia a la soja o trigo
  • alergia al polen: olivo, ciprés, gramíneas, parietaria, etc.

Y hablando de alergias ya sabemos que su evolución puede acelerarse y pasar de síntomas leves a otros más intensos e indeseables. Es por eso que no debemos desestimar este tipo de alertas de nuestro sistema inmunológico, que nos está ofreciendo la oportunidad de dar con un tratamiento a tiempo y detener así el avance a peor de la condición alérgica del paciente.

Para poder dar con el origen del picor u otros síntomas, la primera medida debe ser recurrir a consulta. Una vez que se haya observado al paciente in situ, se procederá a la realización de algunas sencillas pruebas de alergia que nos ayudarán a determinar a qué está reaccionando nuestro organismo y por lo tanto cuál es el tratamiento a seguir.

La alergia a alimentos empieza en la piel

La alergia
a alimentos
empieza
en la piel

Parece lógico pensar que las alergias a alimentos se desarrollan al ingerir la comida y ponerse en marcha el sistema inmunitario. La novedad es la evidencia de que la alergia a alimentos empieza en la piel. Y esto es especialmente cierto en los pacientes con dermatitis atópica (o piel atópica).

La alergia a alimentos es una epidemia (bastante cara)

Las reacciones alérgicas a alimentos son cuadros que pueden ser graves: hasta el 40% de los pacientes han tenido una reacción que potencialmente ha puesto en peligro su vida. Imagina la preocupación de los padres y del resto de la familia.

Y además un tercio de esos niños tienen alergia a múltiples alimentos. En el supermercado es una pesadilla. Hay que estar mirando todas las etiquetas. Estar atentos en cualquier momento.

No solo es peligroso, sino que también es caro. Se calcula que una familia europea con un niño alérgico a alimentos gasta casi 800 euros más que las familias donde no haya alérgicos.

Se altera el sistema inmunitario del niño

Las alergias son enfermedades del sistema inmunitario que tienen muchas caras y muchas de ellas a la vez. El enfermo alérgico puede sufrir de dermatitis atópica o “piel atópica”, alergia a alimentos, asma y rinitis alérgica. Incluso se pueden dar todas  a la vez. La unión entre todas es evidente y muy estrecha.

La alergia a alimentos es mucho más frecuente en niños con dermatitis atópica, una enfermedad muy común entre los más jóvenes. Hasta 1 de cada 3 niños padecen dermatitis atópica o piel atópica. Significa que en una clase de 30 alumnos hay 10 de ellos con “piel atópica”. Por eso es la enfermedad crónica de la piel más frecuente en niños.

Otras enfermedades alérgicas muy habituales en los hijos son el asma (1 o 2 de cada 10 niños) y la rinitis alérgica (4 de cada 10).

Todo comienza en la piel: la marcha alérgica

 

La marcha atópica o marcha alérgica es la evolución desde la dermatitis atópica hacia el desarrollo de alergias alimentarias, asma bronquial o rinitis alérgicas. Se empieza por la piel y más tarde aparecen otras enfermedades alérgicas.

Si el niño comienza con problemas graves de atopia en la piel de forma temprana (durante los 3 primeros meses de vida), aumenta el riesgo de sufrir alergia a alimentos. Hay estudios donde hasta el 50% de los niños con dermatitis atópica grave desarrollaban alergia al huevo, cacahuetes o semilla de sésamo con un año de edad.

Cada mes que pasa el niño con piel atópica se ha visto que aumenta el riesgo a desarrollar alergia alimentaria. La duración de la dermatitis atópica es por tanto un factor importante, a la vez que la gravedad del eczema.

Este es el mecanismo

En los pacientes alérgicos el sistema de las defensas está mal ajustado. Y la piel es la puerta de entrada por donde penetran los alérgenos alimentarios.  En los pacientes con dermatitis atópica la función de barrera de la piel alterada. Esto facilita la entrada de irritantes, bacterias y virus, así como alimentos.

Se ponen en marcha un ejército de glóbulos blancos del cuerpo humano conocidos como linfocito 2 colaborador (Th2). Y lleva a formarse anticuerpos contra los alimentos y los alérgenos ambientales como el polen o el polvo.

El sistema inmunitario tiene muy buena memoria: las defensas se acordarán en las siguientes exposiciones al alimento. Con muy poca concentración del alimento se podrá poner en marcha todo el ejército que llevará a la reacción alérgica.

¿Qué se puede hacer?

Sería lógico pensar que si conseguimos disminuir la gravedad y la duración de la dermatitis atópica potencialmente podríamos reducir la incidencia de alergia alimentaria.

Interviniendo en la inflamación en la piel estamos cerrando la puerta a la entrada de alérgenos alimentarios ambientales. Reduciendo esta exposición conseguiríamos prevenir la sensibilización y posterior desarrollo de alergia alimentaria.

Los hidratantes son capaces de reducir la dermatitis atópica aumentando la hidratación de la piel. Emolientes  que contienen ceramidas durante 6 meses han demostrado una reducción en la dermatitis atópica y la sensibilización a alimentos.

La dermatitis atópica no es solo un defecto de barrera, sino también un proceso inflamatorio. Hay que tratar la inflamación para proteger el desarrollo de alergia alimentaria. Los tratamientos proactivos con corticoesteroides antiinflamatorios en la dermatitis atópica disminuyen la inflamación en la piel. Esto se ha visto que se asocia con una importante reducción en la sensibilización a alimentos en niños con dermatitis atópica moderada y grave.


Imagen: Pixabay

alergia a los frutos secos

Buenas noticias para los alérgicos a los frutos secos

La vida de los pacientes que padecen de alergia a los frutos secos presenta dificultades en el día a día que la complican:

  • tienen que llevar adrenalina consigo para poder actuar en caso de shock anafiláctico,
  • conviven con el miedo a presentar una reacción grave que acabe en urgencias,
  • se ven muy limitados en los restaurantes o en las reuniones.

Algunos datos sobre la alergia a frutos secos

Alergológica es el estudio de referencia sobre las enfermedades alérgicas en España e indica cifras interesantes:

  • La alergia a los alimentos es más frecuente en niños y afecta al 3% de la población
  • Además se ha duplicado en los últimos 20 años
  • Los frutos secos son la segunda causa de alergia alimentaria después de las frutas. Y ambas causas siguen en aumento.
  • La alergia a frutos secos se asocia con mucha frecuencia a la alergia al polen
  • El picor y las ronchas o habones son los síntomas más frecuentes. Otros síntomas que se pueden notar son:
    • síndrome de alergia oral o picor en boca, lengua y garganta con hinchazón de labios trás tomar el alimento.
    • hinchazón de abdomen, diarrea, náuseas y vómitos
    • el cuadro más grave es la anafilaxia, consistente en hipotensión, cierre de vías respiratorias e incluso fallecimiento.

Cómo se diagnostica

Para un correcto diagnóstico de la alergia a los frutos secos la historia clínica es fundamental. Es el momento en el que el paciente cuenta lo que ocurrió, los alimentos sospechosos y la relación temporal entre la toma de alimentos o síntomas.

Posteriormente se realizarán pruebas alérgicas en la piel tanto con los extractos disponibles como con los alimentos en fresco.

En tercer lugar los análisis en sangre para buscar los alérgenos o incluso las proteínas responsables (se llama diagnóstico molecular).

También son recomendables en ciertos casos las pruebas de tolerancia. Estas consisten en darle al paciente el alimento en pequeñas dosis crecientes. Esta práctica se llevará a cabo siempre en un hospital por sí aparecen reacciones durante el proceso.

Y ahora puede haber una cura

Existe una terapia que consiste en reprogramar el sistema inmunitario dando pequeñas dosis del alérgeno: es la inmunoterapia. Gracias a ella se puede llegar a la curación, es decir que el paciente pueda tomar sin miedo el alimento en cuestión.

Para algunos tipos de alergias hay buenas noticias. Tal es el caso de la alergia a los cacahuetes, para cuyos pacientes una empresa de biotecnología francesa, DBV technologies  está desarrollando una vacuna.

Se trata de inmunoterapia epicutánea. Se colocan un parche en la piel que va liberando lentamente el alérgeno para que el paciente lo llegue a tolerar.

Cabe señalar que actualmente no está disponible para su comercialización. No obstante, se están realizado estudios clínicos con resultados prometedores. Es el caso del estudio PEPITES donde niños de 4 a 11 años alérgicos al cacahuete estuvieron probando durante un año esta nueva vacuna en parches para probar su eficacia y seguridad.


alergia a los perros

Si tienes alergia a tu mejor amigo ¿qué puedes hacer?

Hay una buena noticia si tú, tu pareja o tus niños sufren de alergia a tu mejor amigo o alergia a los perros: tiene tratamiento y en muchas ocasiones hasta puede curarse.

La primera de las medidas es saber bien de qué se trata

Seguro que pensabas que la alergia a los perros la producen los pelos. Y es cierto. Pero las proteínas culpables de la alergia no solo están en los pelos, sino también en la piel, glándulas salivales y parótida (glándula situada en la mandíbula).
Incluso una de esas proteínas está en la próstata de los perros detectándose solo en cantidades importantes en aquellos perros no castrados.

Cada vez hay más animales en las casas y esto hace que haya cada vez más alérgicos. En España más de 2 millones y medio de personas son alérgicos a los animales, siendo la tercera causa de asma alérgica, después de los pólenes y los ácaros.

Desgraciadamente no hay perros hipoalergénicos

Aunque se anuncian ‘perros que no producen alergia’, se trata realmente de animales que pierden menos pelo. Y sólo por eso no evitamos la exposición a la saliva y a otros alérgenos.

Es más, los estudios no encuentran diferencias comparando a perros que teóricamente no producen alergia con el resto de perros. Por lo tanto no hay motivos para recomendar esos animales en especial para los alérgicos a perros.

Entonces ¿qué debemos hacer ?

  • Lo primero es el diagnóstico:

Las pruebas alérgicas en la piel con extractos alergénicos son el método de elección para confirmar o descartar la sospecha de alergia a perros.

Se trata de pruebas rápidas, simples y eficaces a la hora de diagnosticar a un paciente alérgico.

Desde hace poco tiempo está disponible para el diagnóstico a la alergia a tu mejor amigo el diagnóstico molecular en sangre. Éste permite determinar con exactitud las proteínas responsables de la alergia.

  • Y poner tratamiento:

Una vez identificadas las proteínas que causan la reacción alérgica podemos pasar al siguiente paso: plantear un tratamiento curativo con vacunas o inmunoterapia.

Así que ya sabes: ante la alergia a los perros acude a una cita con un alergólogo. Así no tendrás que renunciar a la compañía de uno de tus mejores amigos.

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