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Imagen: Louisa Stokes / FreeDigitalPhotos.net |
Una de las posibles casas del aumento de las enfermedades alérgicas podría ser una disminución aparente de la exposición a microbios durante la infancia. Como respuesta a esto, se podrían usar productos microbianos para prevenir o disminuir las enfermedades alérgicas. |
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Hay evidencia que las bacterias de los intestinos reducen la inflamación local, y que al menos una cepa probiótica tiene capacidad de mantener la barrera intestinal, reduciendo (al menos teóricamente) la cantidad de antigénos [sustancia que puede causar una respuesta alérgica] que llegan al resto del cuerpo. |
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La mayoría de los estudios que exploran el papel de los probióticos en el tratamiento de la enfermedad alérgica están enfocados en las manifestaciones más tempranas de la alergia, sobre todo la alergia alimentaria y dermatitis atópica. |
![]() Imagen: www.freeimages.co.uk |
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Aunque hay algunos estudios que sugieren los efectos favorables de los probióticos en la dermatitis atópica, se acepta de manera general que se necesitan mayores estudios con bacterias probióticas bien definidas y quizá con mezclas de varias de tales bacterias para determinar el papel de estos productos en la terapia. La no eficacia de estos productos en individuos mayores (con asma y rinitis alérgica) sugieren que los efectos beneficiosos podrían estar limitados a las etapas iniciales de la vida antes de que la enfermedad alérgica esté establecida. |
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| Son microorganismos vivos que pueden ejercen beneficios sanitarios | ||
Actualmente hay un buen número de estudios que inciden sobre el papel de los probióticos en la prevención primaria de la alergia. La metodología realizada (administrar probióticos a la madre antes del parto y no directamente) hace que en ocasiones los resultados sean difíciles de interpretar.
Otros estudios usando Lactobacillus acidophilus no ha demostrado ninguna reducción en la enfermedad alérgica a pesar de que haya habido cambios en la colonización. Más aún, hay un aumento preocupante en la sensibilización y en el eccema atópico asociado a IgE. Otro estudio que usó una combinación de cepas y de galactooligosacáridos demostró una reducción en el eccema atópico pero sin efectos en la sensibilización a otras enfermedades alérgicos.
En éste punto, no es apropiado recomendar probióticos para la prevención alérgica. A pesar de todos los efectos sobre el sistema inmune descritos en modelos experimentales, ninguno de estos estudios ha demostrado ningún efecto claro en la prevención de la sensibilización o de enfermedades alérgicas distintas al eccema.
Aunque algunos estudios han informado del beneficio en el tratamiento y la previsión del eccema atópico, ninguno ha tenido ningún efecto claro en el desarrollo de enfermedades alérgicas. Parece improbable que el suplemento con una cepa única de probióticos sea suficiente para tener una influencia mayor en los muy diversos microbios intestinales y en la compleja interacción entre las bacterias intestinales y el huésped.
Esto ha provocado un cambio en el interés de suplementos dietarios que pudieran tener un efecto más global en los microbios intestinales, es decir, hacia los prEbióticos (oligosacárdios fermentables no digeribles que estimulen el crecimiento de especies de bifidobacterias y lactobacilos).
Si se altera la toma de alimentos que contienen éstos productos, se puede directamente influir sobre la composición y actividad de los microbios intestinales. Esto podría explicar algunos de los efectos protectores de los granos y cereales que se ha observado en estudios epidemiológicos.
En éste punto, hay muy pocos datos que confirmen directamente los efectos inmunológicos o terapéuticos de los suplementos prebióticos, aunque existen un buen número de estudios actualmente en marcha en éste sentido.
Aunque hay una base teórica sólida que anticipa los beneficios de los suplementos probióticos en las enfermedades alérgicas, actualmente hay datos insuficientes que lo recomienden como una terapia estándar en el tratamiento o prevención de cualquier enfermedad alérgica.
Aunque ha habido resultados prometedores en la dermatitis atópica, se acepta que se necesitan más estudios para confirmar esto, y también se acepta que los beneficios probablemente no son muy grandes.
Sin embargo, el stress y la grave incomodidad que se asocia con la dermatitis atópica, muchas familias están intentando usar probióticos conjuntamente con sus tratamientos. Aunque las preparaciones de microbios en los probióticos son generalmente seguras, es posible que algunos productos pudieran contener productos de la leche y por tanto producir anafilaxis en niños con alergia a la leche. Aun más, aunque solo un estudio de prevención ha informado de consecuencias adversas en relación a sensibilización (con un riesgo aumentado de las mismas), hay que poner una nota de cautela entre el entusiasmo público por los probióticos.
Texto completo del artículo en el Journal of Allergy and Clinical Immunology.