| Probióticos
y alergia |
Una de las posibles casas del aumento de las enfermedades
alérgicas podría ser una disminución
aparente de la exposición a microbios durante la
infancia. Como respuesta a esto, se podrían usar
productos microbianos para prevenir o disminuir las enfermedades
alérgicas. |
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Microbios
y origen de la alergia |
Actualmente se propone que la enfermedad alérgica
es el resultado de un fallo de la regulación inmunitaria.
La exposición a microbios sería la señal
ambiental más potente para la maduración
normal del sistema inmunitario, así como para influir
sobre ciertos tipos de células del sistema inmunitario.
Así, la activación microbiana jugaría
un papel fundamental en la reducción del riesgo
de enfermedades inmunológicas, tanto de tipo alérgico
como otras como la diabetes tipo I. Esto es probablemente
de gran importancia en los comienzos de la vida, y menos
importante en el sistema inmune maduro de niños
mayores y adultos.
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El intestino es la fuente principal de exposición
a microbios, suponiendo 100.000.000.000.000 microorganismos
(10 veces el número de células del cuerpo).
Los microbios gastrointestinales y el estilo de vida y/o
factores geográficos pueden ser importante en la
variabilidad de las enferemedades en el mundo. Así,
se observan diferencias en la composición de la
flora intestinal entre niños que viven en paises
con muchas y pocas alergias, y entre niños sanos
o con alergia.
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Mecanismo
de acción de los probióticos |
Los
probióticos se definen como microorganismos vivos
que, al ser ingerido en cierta cantidad, ejercen beneficios
sanitarios (más allá de sus propiedades
nutritivas). Actualmente existe buena evidencia que ciertas
cepas de lactobacilos y bifidobacterias pueden influenciar
en la función inmune. Sin embargo se desconoce
que consecuencias pueden tener sobre el tratamiento de
las enfermedades alérgicas. Y debido a que hay
muy pocos estudios en que se comparen varias cepas supuestamente
probióticas, no se sabe hasta que punto un hallazgo
usando una cierta cepa bacteriana sea importante usando
otras cepas.
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Hay evidencia que las bacterias de los intestinos reducen
la inflamación local, y que al menos una cepa probiótica
tiene capacidad de mantener la barrera intestinal, reduciendo
(al menos teóricamente) la cantidad de antigénos
[sustancia que puede causar una respuesta alérgica]
que llegan al resto del cuerpo.
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Los efectos pueden estar limitados a ciertas especies,
tal como lo indicar recientes estudios con Lactobacillus
reuteri y Lactobacillus casei, pero no por ejemplo con
Lactobacillus plantarum.
Claramente se necesita una mejor comprensión de
los efectos de los microbios intestinales para explorar
el potencial de los probióticos como agentes preventivos
y curativos.
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Evidencia
de los beneficios de los probióticos
en el tratamiento de la enfermedad alérgica |
La mayoría de los estudios que exploran el papel
de los probióticos en el tratamiento de la enfermedad
alérgica están enfocados en las manifestaciones
más tempranas de la alergia, sobre todo la alergia
alimentaria y dermatitis atópica.
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Imagen:
www.freedigitalphotos.net
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Los estudios hechos con personas mayores no han sido capaces
de demostrar ninguna mejoría en el asma o la rinitis
alérgica. Esto apoya los hallazgos en animales
en los que los productos microbianos tienen efectos más
significativos cuando la respuesta inmune está
todavía desarrollándose, más que
una vez que la sensibilización está establecida.
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Aunque hay algunos estudios que sugieren los efectos favorables
de los probióticos en la dermatitis atópica,
se acepta de manera general que se necesitan mayores estudios
con bacterias probióticas bien definidas y quizá
con mezclas de varias de tales bacterias para determinar
el papel de estos productos en la terapia. La no eficacia
de estos productos en individuos mayores (con asma y rinitis
alérgica) sugieren que los efectos beneficiosos
podrían estar limitados a las etapas iniciales
de la vida antes de que la enfermedad alérgica
esté establecida.
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Los efectos pueden estar limitados a ciertas especies,
tal como lo indicar recientes estudios con Lactobacillus
reuteri y Lactobacillus casei, pero no por ejemplo con
Lactobacillus plantarum.
Claramente se necesita una mejor comprensión de
los efectos de los microbios intestinales para explorar
el potencial de los probióticos como agentes preventivos
y curativos.
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Papel
de los probióticos en la prevención de la
enfermedad alérgica |
Papel de los probióticos en la prevención
de la enfermedad alérgica.
Actualmente hay un buen número de estudios que
inciden sobre el papel de los probióticos en la
prevención primaria de la alergia. La metodología
realizada (administrar probióticos a la madre antes
del parto y no directamente) hace que en ocasiones los
resultados sean difíciles de interpretar.
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Otros estudios usando Lactobacillus acidophilus no ha
demostrado ninguna reducción en la enfermedad alérgica
a pesar de que haya habido cambios en la colonización.
Más aún, hay un aumento preocupante en la
sensibilización y en el eccema atópico asociado
a IgE. Otro estudio que usó una combinación
de cepas y de galactooligosacáridos demostró
una reducción en el eccema atópico pero
sin efectos en la sensibilización a otras enfermedades
alérgicos.
En éste punto, no es apropiado recomendar probióticos
para la prevención alérgica. A pesar de
todos los efectos sobre el sistema inmune descritos en
modelos experimentales, ninguno de estos estudios ha demostrado
ningún efecto claro en la prevención de
la sensibilización o de enfermedades alérgicas
distintas al eccema.
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El
futuro: ¿prebióticos? |
Aunque algunos estudios han informado del beneficio en
el tratamiento y la previsión del eccema atópico,
ninguno ha tenido ningún efecto claro en el desarrollo
de enfermedades alérgicas. Parece improbable que
el suplemento con una cepa única de probióticos
sea suficiente para tener una influencia mayor en los
muy diversos microbios intestinales y en la compleja interacción
entre las bacterias intestinales y el huésped.
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Esto ha provocado un cambio en el interés de suplementos
dietarios que pudieran tener un efecto más global
en los microbios intestinales, es decir, hacia los prEbióticos
(oligosacárdios fermentables no digeribles que
estimulen el crecimiento de especies de bifidobacterias
y lactobacilos).
Si se altera la toma de alimentos que contienen éstos
productos, se puede directamente influir sobre la composición
y actividad de los microbios intestinales. Esto podría
explicar algunos de los efectos protectores de los granos
y cereales que se ha observado en estudios epidemiológicos.
En éste punto, hay muy pocos datos que confirmen
directamente los efectos inmunológicos o terapéuticos
de los suplementos prebióticos, aunque existen
un buen número de estudios actualmente en marcha
en éste sentido.
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Conclusión |
Aunque hay una base teórica sólida que anticipa
los beneficios de los suplementos probióticos en
las enfermedades alérgicas, actualmente hay datos
insuficientes que lo recomienden como una terapia estándar
en el tratamiento o prevención de cualquier enfermedad
alérgica.
Aunque ha habido resultados prometedores en la dermatitis
atópica, se acepta que se necesitan más
estudios para confirmar esto, y también se acepta
que los beneficios probablemente no son muy grandes.
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Sin embargo, el stress y la grave incomodidad que se asocia
con la dermatitis atópica, muchas familias están
intentando usar probióticos conjuntamente con sus
tratamientos. Aunque las preparaciones de microbios en
los probióticos son generalmente seguras, es posible
que algunos productos pudieran contener productos de la
leche y por tanto producir anafilaxis en niños
con alergia a la leche. Aun más, aunque solo un
estudio de prevención ha informado de consecuencias
adversas en relación a sensibilización (con
un riesgo aumentado de las mismas), hay que poner una
nota de cautela entre el entusiasmo público por
los probióticos.
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| Extraido
y resumido de "Probiotics for the prevention or treatment
of allergic diseases". Susan L. Prescott
and Bengt Bjorksten. Journal of Allergy and Clinical Immunology.2007. |

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