AlérgenosHongos y mohos: alergia a la humedad
AlternariaCadena de esporas de Alternaria
AspergillusIgmagen al microspcopio electrónico de barrido de Aspergillus spp.
Imagen: Centers for Disease Control and Prevention
La alergia a hongos se conoce desde hace varios siglos: en 1726 ya está descrito un caso de rinitis y ahogo en un paciente que entró en una bodega.


Los mohos son hongos microscópicos, pero sin tallos, raíces ni hojas. Sus esporas flotan en el aire como el polen, y están presentes a lo largo del año en muchos zonas.

A diferencia del polen, los hongos no tienen una temporada específica, pero se ven afectados por las condiciones meteorológicas como el viento, la lluvia o la temperatura.

La "alergia a la humedad" es realmente una hipersensibilidad a los hongos o mohos ambientales, fundamentalmente sus esporas.

Los hongos pueden causar síntomas en cualquier época del año, pero en condiciones de más humedad, temperaturas templadas y atmósfera inestable, proliferan en mayor cantidad. Estas condiciones se dan más a finales de verano y otoño. No obstante, en muchos lugares pueden hallarse presentes durante todo el año.


Entre los hongs más comunes presentes en el aire cabe mencionar la alternaria, cladosporium y aspergillus.

El 5% de la población general presenta síntomas alérgicos producidos por los hongos. Está bien estudiada la relación de la alternaria como alergéno de exteriores y su relación con el asma bronquial. También pueden ser una causa importante de otras enfermedades alérgicas, incluyendo la rinitis alérgica y en menor medida la dermatitis atópica.
Otras enfermedades alérgicas con relación a los hongos es la aspergilosis broncopulmonar alérgica, la sinusitis fúngica alérgica, las neumonitis por hipersensibilidad

¿Donde se encuentran los hongos?

Los hongos pueden estar resentes en casi todo hábitat posible: se comportan como alérgenos de interior y de exterior.
Necesitan humedad para desarrollarse, por lo que en los hogares se puede encontrar en viviendas húmedas, oscuras, poco soleadas y poco ventiladas. Se localizan en el interiores de áticos, sótanos, baños, refrigeradores y en otras áreas donde se guarden alimentos, basura, alfombras y tapices.
En el exterior se pueden encontrar flotando en el aire libre, en la tierra (por ejemplo en la tierra húmeda de las macetas), la vegetación y la madera que se pudre.

Un 10% de la población tiene anticuerpos antihongos aerovagantes



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